El primer selfie de la historia

Ahora que los selfies están de moda (bueno, ya llevan un tiempo) me entra una duda existencial… ¿ cuál fue el primer selfie de la historia?. Venga, seguro que tú también te lo has preguntado … ah, ¿que no? bueno, da igual, ejem… Pues rebuscando por internet, he dado con él, si señor, el primer selfie de la historia.

Una curiosidad antes de comentar el primer selfie. Desde el año 2013, el diccionario Oxford de la lengua inglesa ha incluido esta palabra y la define como: “una fotografía hecha a uno mismo, normalmente desde un móvil o webcam, y subida a una red social”. Vaya, que la tontería ha llegado hasta el mismísimo diccionario inglés por excelencia. En breve nos lo vemos en el diccionario de la real academia, como ocurre muchas veces con otras palabras anglosajonas.

Según muchos expertos en selfies (¿ existe este tipo de experto ?), el primer selfie de la historia fue hecho a sí mismo (valga la redundancia) por Robert Cornelius en 1839. Robert fue un ciudadano americano, el cual empezó como especialista en chapado de plata, lo que le llevó a conocer a un profesor que estaba investigando sobre los daguerrotipos (un tipo de fotografía en el que la imagen se formaba sobre una superficie de plata pulida hasta parecer un espejo). Así se empezó a interesar en la fotografía, y en octubre de 1839, a Robert se le ocurrió la magnífica idea de tomar una fotografía de sí mismo, con lo que se hizo el primer selfie de la historia, y una de las primeras fotografías tomadas a un ser humano de la historia.

Para conseguir hacerse este selfie, Robert abrió la tapa de la lente, corrió a ponerse enfrente y permaneció más o menos un minuto quieto mirando la lente, después tapó rápidamente la lente y así consiguió este magnífico trozo de la historia de la fotografía.

primer selfie de la historia

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