Henry Darger, referencia del arte marginal

Su padre era sastre y su madre falleció cuando sólo tenía cuatro años dando a luz a una niña. El sastre viudo decidió que lo mejor sería dar a la niña en adopción, y un par de años más tarde, frente a la acuciante situación económica por la que pasaban, internó a Henry en un orfanato católico. En aquella institución se convirtió en el personaje que sería a lo largo de su vida. Los otros niños le llamaban ‘el loco’ (no eran muy originales), aunque quizá algo de razón llevaban: Henry hablaba solo y de vez en cuando se ponía a emitir extraños ruidos.

henry darger

Total, que a los doce le ingresaron en un “asilo para niños imbéciles” con el primer diagnóstico de “corazón en lugar equivocado” y con el segundo de “masturbación” (ejem…). Cuatro años más tarde, a los dieciséis, consiguió escaparse de allí y, una vez libre, fue a buscar a su padre, pero éste había muerto hacía ya tres años, así que comenzó a buscarse la vida. Alquiló un cuchitril en el que vivió casi recluido el resto de su vida, de donde tan sólo efectuaba salidas rutinarias, entre ellas para trabajar (fue botones en un hospital hasta los setenta y un años). La soledad le acarreó una serie de manías y obsesiones, como ir a misa (a veces hasta cinco veces al día) o recoger y almacenar basura de la calle. Tan sólo se le conoció un amigo, con el que fundó una “sociedad protectora de niños” cuyos únicos miembros eran ellos dos. Cuando su amigo se marchó de Chicago, Darger se compró un perro. De este modo llegó a los ochenta años, cuando, incapaz de subir las escaleras de su casa ingresó en un asilo y al año falleció. Aparte de unas acusaciones por el asesinato de una niña que no han sido demostradas, no hay nada más reseñable en su vida. Entonces ¿qué hizo Darger para que hablemos de él? Pues entre otras cosas, escribir una de las obras literarias más voluminosas de la historia, un manuscrito de quince mil ciento cuarenta y tres páginas a un espacio por las dos caras titulado “The Story of the Vivian Girls, in what is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm, Caused by the Child Slave Rebellion”. Por si fuera poco, lo que iba recogiendo en los contenedores no era basura, sino material para hacer collages. También escribió un libro autobiográfico, y otro titulado The Weather Reports donde entablaba diálogos ficticios con el hombre del tiempo. Las acuarelas y dibujos se contaban por cientos. Todo ello permaneció oculto hasta su muerte. Fue el casero quien lo encontró, además de cerca de mil ovillos de cuerda enrollados una y otra vez de manera obsesiva. Hoy en día, a Darger se le tiene por una referencia del llamado arte marginal e incluso hay un centro de estudios que lleva su nombre. Su obra se vende por millones de dólares. A buenas horas…

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